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Instituto René Guénon de Estudos Tradicionais
Concordancia Universal
(Aproximaciones a la idea)
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Luiz Pontual
Oscar Freire
                 Uno de los modos de evitar a las forzosas dificultades y contradicciones
implicadas en el intento de otorgar sentidos originales a los términos de uso corriente en el habla moderna podría ser la ejecución que, a modo de una perífrasis, actúe como sustitución rectificadora en la intención vulgarizadora o exclusivamente abstracta de la terminología. Dicho pensamiento, que forma parte en el substrato de las definiciones modernas, es capaz, además, de proyectar no pocas ilusiones cuando se intentan abordar las significaciones primitivas (etimología), por lo cual, no quedaría mas remedio (ante tal estado de cosas y en ciertas ocasiones) que el intentar una serie de definiciones superpuestas antes que correlativas, a los efectos de sustituir a la propia palabra que hay que definir (perífrasis). Esto significa (ante el acondiciona- miento desventajoso del corpus elocutivo que empleamos) que el único
modo de acercarnos a la posible apertura de los significados tradicionales es por la analogía o transposición (en ciertas aplicaciones particulares la palabra latina transumptio revela cierta equivalencia con synonymia, que en sus significaciones más antiguas, revelan el carácter simbólico del lenguaje).Siempre y cuando, se posean las aptitudes relacionadas con los modos simbólicos de expresión donde se resuelven los puntos simétricos o asimétricos de los distintos niveles o posiciones de un mismo referencial.

                  Y que, de uno u otro modo, es siempre aludido por medio de los sentidos contenidos en las elocuciones fundamentales. Tal como puede ser el caso, por ejemplo, de aquellos subyacentes en el término "concordancia".
Es notable, con relación a lo que decimos, que dicho término obtenga transposición familiar directa con voces tales como "recuerdo" o "recordar" (también con "participación", "semejanza", "proporción", "armonía", "composición", "analogía", etc.). Estas voces serían en realidad meras extensiones verbales de operaciones analógicas y de técnicas tradicionales que dan solución a las relaciones, que desde el punto de vista de la manifestación, surgen entre los estados sensible y suprasensible.

                  Dichos términos técnicos ampliamente conocidos en los diversos niveles de las ciencias tradicionales operativas han estado vigentes en occidente hasta casi los finales de lo que se considera como la "edad media tardía". Asimismo, no dejaban de asignarse como los distintos grados de aproximación al objeto de los anhelos intelectuales. Todo esto se halla relacionado con el simbolismo del corazón que se hace muy evidente en lenguas tales como la hetita (kar-di-as), indoeuropea (kerd-), griega (cardias) o latina (cor). Recordemos con relación a esta última, que la primera acepción "cordial", tanto como sus derivados provienen de cor, cordis (corazón) que también se extiende a re-cordor (volver en sí) o "recordar", lo cual, entre otras cosas, nos introduce de lleno en la doctrina de la "reminiscencia" platónica.

                 Es posible que en la antigua synonimia, tanto "recordar" como "concordar", se refieran a distintos grados de un mismo objeto, y que en ciertos aspectos, guarden exactas equivalencias, utilizándose indistintamente como designaciones técnicas para las mismas operaciones de orden intelectual. Podríamos ilustrar esto con una figura aproximativa que señale, en cierta medida, aquel punto donde se refleje la ocasión de la visión de las cosas sensibles evocando, al mismo tiempo, a los arquetipos contemplados en el mundo inteligible. Esto propia y esencialmente se trata de un recuerdo, pero puede contemplarse también de modo impropio y limitadamente en aquello que implica el estadio previo y relativo de concordancia entre ambos mundos. La reminiscentia (Lat.) o anamnésis (gr.) define en parte la naturaleza del conocimiento y el acto mismo de conocer, ya que evoca al mundo inteligible por medio de un aprender que es reconocer y recordar la verdad, infusamente percibida en una original y primordial contemplación. Es notable la analogía con el dikr (invocación, llamada, recuerdo), método fundamental de realización espiritual en el esoterismo musulmán que procura la trascendencia del tiempo y subsana la herida del olvido que embarga al hombre a partir de su nacimiento en el mundo, reintegrándolo al estado de aniquilamiento de sí mismo en Dios.

                Evidentemente, que por muchas de estas razones y más allá de las acepciones reducidas que se refieren a dicho término (lingüísticas, literarias, temáticas o históricas) (1), para nosotros este alude al sentido mas elevado que es concomitante de una ciencia tradicional. Es decir, de carácter universal.

                De tal modo, que de las aplicaciones que le rodean, se puede extraer dicho sentido por síntesis o conversión a la unidad (2) (recordemos de paso al término "concordia" que es una derivación directa y siendo "Unión" su 11ª acepción). En estas aplicaciones, se involucran todos aquellos aspectos u objetos inherentes a los diversos símbolos y doctrinas de las formas tradicionales y consagradas que puedan ser esencialmente comparadas y cuyas cualidades impliquen relaciones de analogía respecto a la de otros estadios o niveles que permitan establecer un origen primordial. A este respecto, se entiende que dicho sentido trasciende las clasificaciones exclusivamente trópicas o meramente metafóricas tal, como por ejemplo, es el caso de aquellos comparatismos o "figuras de similitud" provenientes de puntos de vista mas o menos formalistas que desembocan, por lo general en meros alegorismos o en el sincretismo propiamente dicho. De tal modo, que sólo con la debida toma en cuenta de estas cuestiones es posible justificar y comprender (dentro del limitado marco que otorga el status de nuestros actuales lenguajes modernos), a la concordancia entre los sentidos pertenecientes a los principales símbolos de las formas tradicionales de la humanidad. Además, de estar representando adecuadamente, bajo diversas nominaciones y "prefiguraciones", aquel "sentido de lo esencial" al que se alude con cierto carácter de prioridad en todas las intenciones subsumidas en tal designación.

                Así, el concepto de una esencial "unidad doctrinal" implica la realidad de una tradición primordial que sería el principio (en tanto que las realidades superiores derivadas conformen cierta ley de correspondencia donde el símbolo siempre es descendente) y la base (en tanto se tomen en cuenta a las realidades naturales de nuestro mundo, a los efectos de que, en cierto modo, permitan tomarlas como representaciones del orden sobrenatural) de la concordancia universal.

                El mejor ejemplo que podríamos señalar sobre la diversidad de procedencias y la universalidad del sentido se refiere a aquello que en el antiguuo quechwa se designa como "Cusco" o qosqo, la ciudadela sagrada de los antiguos Incas, símbolo del Tahuantinsuyo y representación como centro y orígen del universo. Entre varios significados simbólicos la palabra "Cusco" establece un sentido exacto en el que no nos deja lugar a dudas: el de "Unir y hacer concordia".

               Por otro lado, y teniendo en cuenta al simbolismo tradicional, es muy probable, que la ciencia a la cual nos referimos sea una figura de la misma "Intuición Intelectual", ya que su objeto es la realidad inmutable, la visión
directa o la contemplación llamada "espiritual" que es una y única. De esto se infiere, la índole de toda intención y esfuerzo para elevarse por encima de las formalidades (legítimas por analogía) a efectos de constituir la necesidad
de los pronunciamientos universales. Este carácter de universalidad y necesidad establece la posibilidad de captación del prototypos (La Idea, es decir, el universal intuible o puramente inteligible) como modelo de las cosas de este mundo y únicamente aprehensible por medio de la Intuición Intelectual o el conocimiento por relación directa o connatural con el objeto conocido.

              Nada de lo expuesto es alcanzado por las alegorías o metáforas esquematizadas, que dentro de los razonamientos subjetivistas, caracterizan a todo reduccionismo terminológico. Este consiste en la supresión del carácter simbólico inherente a la naturaleza del lenguaje. Y es debido a ello que el advenimiento y desarrollo de la lingüística positiva promoviera la quita del hábito de los primeros principios" en las costumbres del lenguaje, los cuales cumplen la función de otorgar la "substancia" tradicional a los vocablos equivalentes de nuestra referencia.

             De tal manera, que teniendo en cuenta a todas las relaciones, y conforme a lo que hasta aquí brevemente hemos dicho, se comprenderá la imposibilidad de agotar el verdadero alcance del término. Máxime, que la pérdida de dichos principios, resumidos en la idea de concordancia ha desembocado en una ausencia de saberlos reflejar como una realidad tradicional del universo.


                                                                              
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Notas:

Nota 1. Es muy probable que la sistematización del concepto tuviera origen en las "tablas" de F. Bacon, desarrollándose luego en los "métodos" de J. S. Mill. Hoy se utiliza, mas o menos heterogéneamente, para clasificar la yuxtaposición formal (sin esencia o unidad real: es decir, el sincretismo) de diversas referencias literarias o históricas.

Nota 2. Con relación a lo que decimos, desde el punto de vista del simbolismo geométrico, dicha unidad es representada en el plano como un "punto de concurrencia". Asimismo, se designan a las rectas como "concurrentes", es decir: "Varias rectas son "concurrentes" si pasan todas ellas por el mismo punto